El plagio se define como el uso de ideas, textos, imágenes o datos ajenos sin una mención clara de la fuente, dando la impresión de que se trata de una producción propia.
Puede ser intencional (copia deliberada) o no intencional (por desconocimiento de las normas de citación).
Se pueden considerar como plagio los siguientes casos:
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Copiar palabra por palabra sin comillas ni fuente, incluso en pasajes cortos.
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Reformular (parafrasear) un texto sin citar al autor.
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Autoplagio: reutilizar un trabajo ya entregado (en otro curso o contexto) sin indicarlo.
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Usar imágenes, gráficos o datos sin permiso ni atribución.
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Incluir contenido generado por IA presentado como propio sin mención explícita.
Sin embargo, no toda similitud se considera automáticamente plagio. Por ejemplo:
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Una cita correctamente referenciada no es plagio.
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Las expresiones comunes o el conocimiento general no requieren fuente.
El plagio no depende únicamente del porcentaje de texto sospechoso detectado por el software Compilatio.
Es el contexto, la intención y el respeto de las normas de citación lo que permite determinar si un documento está realmente plagiado.
La interpretación del resultado queda a criterio del usuario.
Compilatio señala los textos sospechosos, que a menudo deben ser afinados ignorando las fuentes correctamente citadas.
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